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domingo, 9 de septiembre de 2012

Puerto Maldonado: entrada de la Amazonía



Puerto Maldonado es la capital del departamento selvático de Madre de Dios. Es una ciudad del suroriente del Perú que se caracteriza por su clima caliente tropical —el bochorno se siente de golpe ni bien se baja del avión— y su pujante desarrollo urbano, que va llegando a pasos agigantados tras la inauguración de la Carretera Interoceánica en 2010. Gracias a esta vía transfronteriza, que une esta parte del país con Brasil, numerosas caravanas de viajeros llegan a la región desde el gigante de Sudamérica, hacen turismo, dejan divisas y generan empleo. Toda una cadena productiva que ha propiciado un despegue económico.

Confieso que en abril de este año pasado recién tuve la oportunidad de visitar Puerto Maldonado. Anteriormente, mis intenciones de conocerla habían fracasado, principalmente, por lo exigente del trabajo en Lima. Pero esta vez tenía que quitarme la espina sí o sí. Una vez allí, sabía que no iba a encontrar edificios altos, con diseños de vanguardia, ni casonas coloniales o pomposas catedrales de estilo neoclásico (un rasgo que define a la mayoría de ciudades y pueblos de nuestra Sierra). A pesar del incipiente progreso urbano, la ciudad tiene su encanto, y ello se traduce en áreas verdes a diestra y siniestra, algunas casas de madera, parques, plazas, miradores, comercios, tiendas de artesanías, bulevares, alamedas, restaurantes y mercados. Elementos que la convierten en una ciudad dinámica y con mucho por hacer.

Además de esos detalles, un factor que simplifica la vida en Puerto Maldonado es que no hay carros ni tráfico. Como sí ocurre en las grandes capitales. Los medios de transporte por excelencia en esta ciudad son las motocicletas y moto-taxis. Lugareños y extranjeros andan en ellos y, al margen de lo pintoresco, es habitual en las metrópolis selváticas del Perú. Otro aspecto que debo resaltar es el trato amable y receptivo de la gente local. Están siempre dispuestos a ayudar y orientar al turista que encuentre complicaciones.


ATRACTIVOS
Ir desde el aeropuerto al centro de la ciudad toma unos 15 minutos en moto-taxi y la tarifa que se paga es de S/. 10 (US$ 3,5). A Puerto Maldonado se le conoce como la “Capital de la Biodiversidad”. En virtud de ese título, el primer atractivo turístico que debe visitar es, precisamente, el “Mirador de la Biodiversidad”, una estructura de 52 metros de altura cuya cima permite observar impactantes vistas panorámicas de toda la urbe y el manto verde que se extiende más allá de sus límites. Fue inaugurado el 25 de setiembre de 2002 y está en una pequeña rotonda situada en el cruce de las avenidas Fitzcarrald y Madre de Dios.

El recorrido debe seguir hasta la Plaza de Armas. Lo puede hacer caminando (si gusta de conocer la ciudad a pie) o a bordo de un moto-taxi, lo que tardará unos 5 minutos. Lo más destacado de este espacio es la torre que está al centro. Es un reloj de estilo japonés que fue un regalo de la colonia nipona a las autoridades de Puerto Maldonado. Árboles de mango y palmeras adornan la plaza y la tiñen de verde, por lo que vale la pena tomarse unos buenos minutos para tomar fotografías desde diversos ángulos.

Caminar bajo el inclemente sol tendrá sus consecuencias. Naturalmente, habrá ganas de refrescarse y un buen lugar para hacerlo es la heladería-café “Gustitos del Cura”, frente a la plaza, en el jirón Loreto 258. Helados y jugos de todas las frutas conocidas y selváticas —recomiendo en especial el helado de cupuazú, conocida como el cacao blanco—, sánguches, embutidos y postres conforman la nutrida carta de este concurrido negocio. Ojo, los miércoles descansan.

Si la idea es comer algo más contundente, como para la hora de almuerzo, mi humilde recomendación es ir al Burgos’s Restaurant, ubicado en la calle Puno 108, en la alameda que se cruza para ir al Puente Continental. ¿La especialidad? Comida típica amazónica: juanes, cecinas y tacacho (cerdo grillado ahumado con plátanos) y pescados de río. También ofrece comida criolla de otras regiones del Perú. Acompañe su ágape culinario con un jugo de maracuyá bien helado y un Pisco Sour.

Con la barriga llena y el corazón contento, lo siguiente que podría hacer es ir al Madre de Dios Ferry Dock para tomar una lancha y pasear en el río Madre de Dios. No está lejos de la Plaza de Armas. Solo debe tomar el jirón Arequipa, en dirección al río, y llegar al cruce con la calle Billinghurst. Luego de ello, debe bajar por la 26 de Diciembre, caminar un par de cuadras,  y listo. Encontrará el ingreso de Puerto Capitanía.

El costo por persona para pasear el lanchas es de S/. 20 (US$ 7,5 aproximadamente) y el recorrido dura 1 hora con 30 minutos, llegando a la margen derecha del río, donde se cruza el río Tambopata y se descubre la llanura selvática que promete deslumbrar la vista. Lleve una buena cámara, memoria y batería suficientes, y binoculares. Hay mucha biodiversidad para ver.

Otro lugar imperdible es el Inkaterra Butterfly House, ubicada cerca del aeropuerto de Puerto Maldonado, es un jardín de mariposas y un centro de bienvenida y de información para los viajeros. Este lugar de descanso incluye una cafetería, sala de espera, servicios higiénicos con duchas, almacén de equipaje, Internet y tienda de souvenirs.

Las mariposas son criadas en el laboratorio, donde crecen larvas de diferentes especies; un extenso jardín ofrece la oportunidad de observar a las mariposas en su hábitat natural. Los viajeros pueden aprender más acerca de la diversidad de flora y fauna en la Reserva Nacional de Tambopata.

Basta de texto. Vamos con las fotos y videos de esta hermosa ciudad. Habrá un próximo post sobre los demás puntos turísticos de la región. Y es que en Madre de Dios se encuentran cuatro de los más importantes ecosistemas naturales del Perú: el Parque Nacional del Manu, la Reserva Nacional Tambopata, el Parque Nacional Bahuaja Sonene y la  Reserva Comunal Amarakaeri. En estas áreas habitan especies como lagartos, otorongos, boas, anacondas, sajinos, sachavacas, venados, ronsocos, monos, osos perezosos, tortugas, loros, entre otras. Por supuesto, también albergan  ejemplares de fauna amenazada como el jaguar, el lagarto negro, el manatí, diversas tortugas de río, la nutria de río, el guacamayo rojo, el delfín rosado y el paiche.


Se necesitan como mínimo dos semanas para recorrer todas.


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Datos útiles


Cómo llegar: a Puerto Maldonado se llega vía aérea, terrestre y combinada, es decir, terrestre-fluvial. Paso a detallar.

Aérea
Hay vuelos diarios desde Lima (con una duración de 1 hora y 30) y desde Cusco (con una duración de 45 minutos).


Terrestre
Las rutas más recomendables para los aventureros son Lima-Arequipa-Cusco-Puerto Maldonado, (2024 km) con una duración de 42 horas aproximadamente, y Lima-Nasca-Abancay-Cusco-Puerto Maldonado, (1619 km) con una duración de 43 horas aproximadamente.


Combinada
Desde Cusco hasta Paucartambo-Salvación (terrestre), en Boca Manu-Colorado por el río Madre de Dios a Puerto Maldonado (fluvial), el viaje tiene una duración aproximada de 4 días.


Dónde quedarse
El Wasaí Puerto Maldonado Eco Lodge, a orillas del río Madre de Dios, es una buena alternativa, ideal para eco-turistas. Cuenta con su propia empresa operadora de turismo ,equipada con una flota de embarcaciones, equipos y guías propios. El Hotel Don Carlos también es una opción a tomar en cuenta y además tiene vista al río Tambopata. Más cerca de la plaza de armas, Cabaña Quinta ofrece un restaurante al aire libre.



La plaza de armas de Puerto Maldonado. Está a unos 15 minutos del aeropuerto en moto-taxi.

La nueva alameda turística, cercana a la plaza de armas, se abrió a raíz de la inauguración del Puente Continental en julio de 2011.  

Precisamente, la entrada al Puente Continental se encuentra al finalizar la alameda.

El restaurante Burgos's es uno de los más prestigiosos de Puerto Maldonado. Está en la alameda que muestro en la imagen anterior.

Juane y tacacho con cecina y chorizo. Un plato típico de las regiones selváticas del Perú.

Sus 723 metros convierten al Puente Continental en el más extenso del país. En la margen opuesta del río Madre de Dios se encuentra el centro poblado de El Triunfo y siguiendo la Carretera Interoceánica se llega hasta Río Branco, en Brasil.

Mirador de la Biodiversidad, en el centro de Puerto Maldonado.

Desde la cima de esta estructura se obtienen vistas impactantes de la ciudad.


Allí está el río Madre de Dios, un acercamiento desde lo alto del mirador y el manto selvático de fondo.


La avenida Madre de Dios. La perspectiva nos lleva hacia la selva. 


La avenida Fitzcarrald, una de las principales arterias de Puerto Maldonado.

Zoom in de la avenida Fitzcarrald. Llena de comercios y mercados. La actividad es intensa.

Las motocicletas son el principal medio de transporte en Puerto Maldonado. En esta ciudad no existe eso de "congestión vehicular".

Otra imagen del Mirador de la Biodiversidad. Destacan los grabados en madera de su estructura.

El Madre de Dios Ferry Dock, en Puerto Capitanía. Desde aquí parten las lanchas y catamaranes para las excursiones fluviales.

Los turistas abordan aquí las embarcaciones para pasear en el río Madre de Dios.

Vista del Puente Continental tomada desde el bote.

El caimán, uno de los inquilinos del río Madre de Dios. Esto es lo que le gusta ver a los turistas.


Los paseos en lancha duran 1 hora y 30 minutos, aproximadamente.

La llanura selvática reflejada en el río Madre de Dios. Por algo dicen que es un espejo.

El puente, el río y el atardecer. Esta postal es obligatoria.

Da ganas de quedarse en Puerto Maldonado, pero hay que volver. Este es el aeropuerto de la ciudad. 

Subámonos al moto-taxi.


martes, 31 de julio de 2012

El camino a Oxapampa

Había dicho en el texto anterior que Oxapampa, una de las provincias de la región Pasco, ameritaba un post aparte. Obvio, su riqueza turística -también típica de ceja de Selva, rodeada de montañas, colinas y abundante vegetación- no es susceptible de agotarse en uno o dos párrafos.

Pero vamos por partes. Quienes hayan recorrido la Selva Central de Junín y tengan planeado ir hacia 'Oxa' (como se le conoce en el argot popular), en Chanchamayo hay servicios de transporte turístico que parten desde el centro de la ciudad, y por una tarifa accesible que bordea los S/.20 (US$ 7) van hacia este destino. Los buses son limpios y decentes, incluye guía (no en todos los casos, ojo) y paradas en miradores que hay en la ruta. Para los aficionados y amantes de la fotografía de paisajes, este último detalle es vital, pues el potencial gráfico que ofrece el valle durante el trayecto es inagotable.

En promedio, llegar a Oxapampa desde Chanchamayo toma unas dos horas. El camino que sigue el bus es la carretera Anatolio Toledo (llamada así en homenaje al padre del ex presidente, fallecido el mismo día en que se inauguró la obra, hace como siete años atrás), una vía bien hecha, asfaltada y que permite un viaje sin mayores sobresaltos.

Dejo un pequeño video que preparé con un extracto de la ruta. Verán que en el camino es posible observar las viviendas construidas al estilo tirolés, hechas de madera y con techos a dos aguas. No es para menos: hablamos de una ciudad que desde su fundación, el 30 de agosto de 1891, acogió a familias alemanas y austríacas que se trasladaron desde Pozuzo. Lo mejor de todo es que sus descendientes permanecen hasta hoy.

Volveré próximamente con otro post de Oxapampa. Enjoy!



domingo, 22 de julio de 2012

Para todos los gustos, Huaraz

Ciudad como pocas. Poseedora de un potencial turístico capaz de satisfacer al más exigente viajero. Así es la capital de Ancash: un cóctel de deslumbrantes paisajes, privilegiada fauna y flora, cristalinas lagunas, imponentes nevados y restos arqueológicos

Panorámica de Huaraz desde el mirador de Rataquenua. El nevado Huascarán protege a 'su' ciudad.

Hay un destino, en plena sierra noroccidental del Perú, que fusiona la armonía de los paisajes naturales con el vértigo de la aventura: Huaraz. A 3,080 metros sobre el nivel del mar se erige esta ciudad, emplazada en el corazón del pintoresco valle del Callejón de Huaylas, que discurre entre la majestuosidad de las cordilleras Blanca y Negra y el abundante caudal del serpenteante río Santa.

Huaraz es la capital del departamento de Ancash y constituye uno de los puntos turísticos más importantes de los Andes peruanos. Su geografía urbana contrasta tajantemente con las edificaciones de adobe y tejas que son típicas de las localidades de la serranía. Y es que luego del descomunal terremoto del 31 de mayo de 1970, toda la zona devastada experimentó un rediseño total, y ello le dio aires de modernidad propios de Lima. Hoy, solo la calle José Olaya, del barrio de La Soledad, conserva rezagos del antiguo aspecto de la ciudad. 

AMISTAD INTERNACIONAL
A partir de la colaboración extranjera que recibió para socorrer a las víctimas de aquel desastre, Huaraz se hizo conocida como la Capital de la Amistad Internacional. Y es lo que es. Pues la ciudad pone a disposición del viajero una amplia gama de posibilidades orientadas a satisfacer sus expectativas; desde alternativas para el relajo y tranquilidad, hasta paquetes turísticos para los más avezados amantes de la adrenalina.

Tanto la ciudad de Huaraz como los otros pueblos del Callejón de Huaylas —Recuay, Carhuaz, Caraz y Yungay— cuentan con una eficiente y variada red de hospedajes. Es posible encontrar hoteles y hostales de diversas categorías. Además, existen casas particulares —autorizadas por el municipio— que ofrecen alojamiento a precios módicos.

Si usted es un viajero que llegó a Huaraz, quizá acompañado por su familia, y tiene la intención de recorrer la ciudad, una opción podría ser empezar por el Museo Arqueológico de Ancash. Ubicado frente a la Plaza de Armas, este recinto exhibe una importante colección de figuras de piedra de la cultura Recuay, así como piezas de cerámica y textiles de las culturas Chavín, Mochica, Huari y Chimú.

Como segundo paradero, podría escoger la casa del patrono de la ciudad: la iglesia del Santuario del Señor de la Soledad. Esta edificación levantada tras el terremoto del 70 alberga la reverenciada imagen del Cristo, que data del siglo XVI, y otras efigies religiosas como El Nazareno y el Señor de la Resurrección.

A dos kilómetros al este se encuentran los restos arqueológicos de Waullac, otra opción no menos interesante para continuar su travesía. Compuesto por cinco estructuras de piedra en forma de nichos, el lugar se asemeja a un antiguo cementerio preincaico perteneciente al período Huari. Y qué mejor final para el periplo que una vista panorámica de todo Huaraz. Para ello hay que movilizarse hasta el mirador de Rataquenua, a siete kilómetros al este.

En los alrededores del Callejón de Huaylas también hay un completo circuito turístico que se recomienda no dejar pasar. Se trata de Recuay, Aija, Marcará, Carhuaz, Mancos, la histórica Yungay y Caraz, destinos que permiten al viajero tomar contacto directo con las bellezas naturales, la cultura y el folclor local.

Y cómo dejar de dar una vuelta por la quebrada de Llanganuco —famosa por sus dos lagunas, Warmicocha y Orconcocha, ambas de agua color verde turquesa—; por el Parque Nacional Huascarán, una de las áreas naturales protegidas más importantes del país, declarada Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en 1985; y por el complejo arqueológico Chavín de Huántar, legado histórico de los hombres Chavín donde se puede apreciar recintos piramidales, templos, galerías, esculturas líticas de gran valor artístico y simbólico, como las cabezas clavas, y el lanzón monolítico.

DE LA ARMONÍA AL VÉRTIGO
Huaraz también es sinónimo de aventura. Los glaciares de la imponente cordillera Blanca son perfectos para la práctica del andinismo, sobre todo entre mayo y setiembre, y el esquí. Los versados devotos de este deporte pueden demostrar sus habilidades en los nevados de Pastoruri, Copa, Hualcán, Huascarán y Vallunaraju.

Los ciclistas de montaña encontrarán una gran variedad de senderos prehispánicos donde es imposible no apreciar la flora, la fauna, los picos imponentes, las quebradas y los cañones profundos. Los aficionados a la caminata también tienen rutas para escoger. En tanto, el río Santa, aquel que atraviesa todo el Callejón de Huaylas, es ideal para la práctica del canotaje y el kayac.

Como se ve, hay Huaraz para todos los gustos.

Datos de interés

Ubicación: Huaraz se encuentra al sureste de la provincia del mismo nombre, en el Departamento de Áncash, y a 407 kilómetros al norte de Lima.

Clima: Presenta un clima templado de montaña tropical, soleado y seco durante el día y frío durante la noche, con temperaturas medias anuales entre 11°-17° C y máximas absolutas que sobrepasan los 21° C. La temporada de lluvias va de diciembre a marzo, por lo cual se recomienda viajar entre abril y noviembre.

Cómo llegar: Desde Lima hay dos opciones. Vía terrestre, en transporte interprovincial, el viaje dura unas 7 horas. También se puede llegar vía aérea, hacia el aeropuerto de Anta, en un trayecto que dura entre 45 minutos y 1 hora en LC Perú, la única compañía que opera hacia este destino.


Comparto algunas fotografías que tomé en un par de viajes que hice a Huaraz.


Laguna Querococha, a 3.980 metros sobre el nivel del mar. Uno de los atractivos obligatorios.
  

En los alrededores de la laguna encontrará a estos pequeñines, ovejita en mano, para la foto respectiva.


Sitio arqueológico Chavín de Huántar, otrora capital de la cultura Chavín.

Las estructuras del complejo fueron construidas enteramente en piedra, muchas de ellas granito blanco.

Dicen que en su origen, Chavín fue un centro de culto y sus templos tenían carácter sagrado.


Una de las típicas cabezas clavas Chavín, empotrada en uno de los muros del templo.

La laguna de Llanganuco y sus aguas turquesas es otro de los atractivos obligatorios. Está en el Parque Nacional Huascarán.

Entrada al Campo Santo de Yungay. Aquí yacen los restos de lo que fueron las ciudades de Yungay y Ranrahirca, sepultadas por el alud de nieve que ocurrió producto del terremoto del 31 de mayo de 1970.

Obelisco que conmemora a los 25.000 moradores que fallecieron aquel fatídico día.

Lleve, lleve, caserito su videito de la avalancha a full color.

Los paisajes impactantes de la Cordillera Blanca se dejan ver más generosos camino al nevado Pastoruri. 

El primer tramo de ascenso al nevado se hace a caballo. También lo puede hacer a pie, pero se recomienda guardar energías.

Tras unos 15 minutos de subida a caballo, toca hacerlo a pie. El trayecto es largo, de aproximadamente 1,5 kilómetros.

Los pequeños (y obligatorios) descansos que se tome entre subida y subida aprovéchelos no solo para comer chocolate o caramelos de limón, sino también para inmortalizar postales de la Cordillera Blanca.

He aquí la bienvenida al Pastoruri. 5.000 metros sobre el nivel del mar.


Es cierto. El volumen de nieve ha descendido comparado con lo que era hace 20 o 30 años atrás, pero sigue siendo un bastión turístico.


En 1995, la superficie glaciar del nevado era de 1,8 kilómetros cuadrados. Para 2005, sólo era de 1,1.

El daño que causa el calentamiento global es irreversible. Algunos expertos pronostican que sus capas de nieve podrían desaparecer dentro de 15 o 20 años. 

Bosque de Puyas de Raimondi. Otra parada obligatoria de regreso a la ciudad de Huaraz.

Por si a alguien le quedaba la duda, aquí otra muestra más de que vivimos en un país bendito.


Plaza de Armas de Huaraz, una joyita de la sierra norte peruana.